El libro de texto
Me pregunto cómo se estudiaba antes cuando no había un libro de texto para cada materia, cuando no había un cuadernillo de actividades correspondiente a cada libro de texto.
Actualmente los libros de texto aportan muchos datos, mucha información, pero cada vez el alumno aprende menos y está menos interesado en conocer y saber. En primer lugar, porque el libro de texto tiene un temario determinado, que se tiene que dar en clase, se tiene que aprender. Pero, como alumno, no se te permite profundizar en aquellos contenidos que te parecen interesantes, pues una vez dado un tema hay que pasar al siguiente, de lo contrario no se consigue acabar el temario, y el temario hay que acabarlo. El resultado final es que sabes de “todo” sin saber de nada. Por ejemplo, en castellano: identificas las obras con sus autores y sabes que pretendía transmitir el autor con esa obra (porque el libro de texto explica su sentido), pero ¿quién se preocupa de leer verdaderamente esas obras? Nadie las lee. Se leen resúmenes, o párrafos de texto que explican el argumento de la obra, o qué pretendía el autor al escribir determinado fragmento de una de sus obras, pero las obras no se leen. En segundo lugar, el libro de texto es muy poco atractivo para el alumno. El alumno no siente que está aprendiendo, siente que tiene la obligación de saberse los temas del libro para aprobar los exámenes. La única meta, el objetivo principal es hacer bien el examen... Tienen suerte los que son espabilados y listos y son “ buenos alumnos”. Aquellos a los que los cuesta se los descalifica y se los compara con los otros...
No voy a negar que el libro de texto es útil, creo que cualquier profesor debería tener varios, de distintos años y editoriales, para poder organizarse las clases, para poder enseñar y motivar a sus alumnos, para que a los niños les llene y guste verdaderamente lo que están aprendiendo. Pero hay que saber hacer buen uso de este material. Lo cierto es que me indigna que haya un libro de texto del profesor en el que se le explica al profesor cómo debe dar la clase, qué actividades complementarias debe proponer a sus alumnos o qué sugerencias debe darles cuando hacen las actividades. ¿El maestro no sabe?, ¿hay que explicarle cómo debe dar la clase? Por favor.
domingo, 25 de marzo de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
Maestros y escuelas, escuelas y maestros.
El currículum
El currículum es un proyecto selectivo de la cultura. En cada curso los alumnos deben adquirir una serie de conocimientos. Estos contenidos que deben adquirir configuran el currículum. Pero, no solo conforman este currículum los contenidos sino también la forma de impartirlos. Por otra parte, el currículum es explicito y oculto. El mencionado anteriormente, es decir, qué es lo que se enseña y cómo se enseña es el currículum explícito. El currículum oculto son todos los aprendizajes, intencionados o no, que adquieren los estudiantes pero que no figuran en el currículum oficial.
Como futura maestra considero importante ser consciente de qué es lo que se les enseña a los alumnos y cómo, pues todo influye. En primer lugar, porque así se es consciente de que es lo que se enseña y que es lo que se quiere enseñar. En segundo lugar, porque el problema es que no lo podemos controlar todo, y enseñamos y aprendemos muchas cosas que ignoramos que estamos aprendiendo.
El currículum es un proyecto selectivo de la cultura. En cada curso los alumnos deben adquirir una serie de conocimientos. Estos contenidos que deben adquirir configuran el currículum. Pero, no solo conforman este currículum los contenidos sino también la forma de impartirlos. Por otra parte, el currículum es explicito y oculto. El mencionado anteriormente, es decir, qué es lo que se enseña y cómo se enseña es el currículum explícito. El currículum oculto son todos los aprendizajes, intencionados o no, que adquieren los estudiantes pero que no figuran en el currículum oficial.
Como futura maestra considero importante ser consciente de qué es lo que se les enseña a los alumnos y cómo, pues todo influye. En primer lugar, porque así se es consciente de que es lo que se enseña y que es lo que se quiere enseñar. En segundo lugar, porque el problema es que no lo podemos controlar todo, y enseñamos y aprendemos muchas cosas que ignoramos que estamos aprendiendo.
Maestros y escuelas, escuelas y maestros.
Contradicciones.
En la escuela, al igual que en la sociedad, existen contradicciones. De hecho la escuela es una especie de micro sociedad: es suficiente contemplar, durante una semana, la “vida” de una clase para entender cómo funciona. En la clase está el niño listo, el constante y trabajador, el revoltoso, el problemático, el tonto, el hablador… Podría seguir escribiendo perfiles de alumnos y no acabaría, y ese no es el objetivo de la entrada. Lo que quiero decir es que todos tienen su “lugar” asignado.
En la sociedad pasa lo mismo, todo funciona: el rico es rico, el pobre es pobre, el espabilado es espabilado... y cada uno sabe muy bien qué lugar ocupa y lo acepta. (Lo acepta en el sentido de que no se rebela y de que esa situación no cambia). Desde pequeños aprendemos todos, muchos en la escuela, que hay que ayudar a los desfavorecidos, que se tiene que ser bueno y que debemos mirar por el bien común y no a nuestro ombligo. En definitiva, tenemos que ser solidarios y “buenas personas”. Si esa fuera la realidad no habría clases sociales, ni se premiaría la rapidez y efectividad de unos y se desprestigiaría la lentitud y torpeza de otros. Tampoco habría competitividad ni envidias. Existirían diferencias, pues cada uno es como es, pero estas no se juzgarían, sencillamente se aceptarían. No habría miedo a “no tener”, pues todos “tendríamos”. No tendría más prestigio social ser médico que ser albañil. El problema es que evidentemente eso no es así. Cada uno tiene lo que tiene y nadie está dispuesto a perder. Es algo que asimilamos desde pequeños y que se transmite de generación en generación, cada uno cuida de lo suyo, de su familia, lo que le pase al vecino no importa, ya se apañará él. Por eso la sociedad es como es. La solidaridad es perfecta en la teoría pero un fracaso en la práctica. Por eso la escuela es como es, y su función compensatoria es perfecta en la teoría pero fracasa en la práctica. Fracasa porque tenemos interiorizados otros valores que no son los que defendemos.
En la escuela, al igual que en la sociedad, existen contradicciones. De hecho la escuela es una especie de micro sociedad: es suficiente contemplar, durante una semana, la “vida” de una clase para entender cómo funciona. En la clase está el niño listo, el constante y trabajador, el revoltoso, el problemático, el tonto, el hablador… Podría seguir escribiendo perfiles de alumnos y no acabaría, y ese no es el objetivo de la entrada. Lo que quiero decir es que todos tienen su “lugar” asignado.
En la sociedad pasa lo mismo, todo funciona: el rico es rico, el pobre es pobre, el espabilado es espabilado... y cada uno sabe muy bien qué lugar ocupa y lo acepta. (Lo acepta en el sentido de que no se rebela y de que esa situación no cambia). Desde pequeños aprendemos todos, muchos en la escuela, que hay que ayudar a los desfavorecidos, que se tiene que ser bueno y que debemos mirar por el bien común y no a nuestro ombligo. En definitiva, tenemos que ser solidarios y “buenas personas”. Si esa fuera la realidad no habría clases sociales, ni se premiaría la rapidez y efectividad de unos y se desprestigiaría la lentitud y torpeza de otros. Tampoco habría competitividad ni envidias. Existirían diferencias, pues cada uno es como es, pero estas no se juzgarían, sencillamente se aceptarían. No habría miedo a “no tener”, pues todos “tendríamos”. No tendría más prestigio social ser médico que ser albañil. El problema es que evidentemente eso no es así. Cada uno tiene lo que tiene y nadie está dispuesto a perder. Es algo que asimilamos desde pequeños y que se transmite de generación en generación, cada uno cuida de lo suyo, de su familia, lo que le pase al vecino no importa, ya se apañará él. Por eso la sociedad es como es. La solidaridad es perfecta en la teoría pero un fracaso en la práctica. Por eso la escuela es como es, y su función compensatoria es perfecta en la teoría pero fracasa en la práctica. Fracasa porque tenemos interiorizados otros valores que no son los que defendemos.
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