miércoles, 30 de mayo de 2012

Maestros y escuelas, escuelas y maestros

Elogios y sugerencias para mejorar.


      La última actividad que hicimos en clase me encantó.Lo cierto es que cuando Carles nos dijo que cogiéramos un folio y escribiéramos por una cara los aspectos positivos de las asignatura y por la otra los negativos, pensé que era una tontería, que esa actividad no tenía sentido, al menos para mí. Después conforme fueron pasando los minutos y transcurriendo la actividad, me di cuenta de que verdaderamente sí que era útil y tenía un sentido. 
Me costó bastante pensar en aspectos a mejorar y tampoco rellené mucho la cara de los aspectos positivos. Quizá el no saber qué era lo que íbamos a hacer me frenó a la hora de escribir...
      Me gustó trabajar la actividad con toda la clase. Todos formábamos parte de un todo, y todas las aportaciones eran importantes fueran de quien fueran. Eso me pareció justo y me gustó.


      Durante la actividad me acordé del primer día de clase, día bastante atípico también. Recordé la fotografía que escogí y sigo pensando que es la mejor que podía haber cogido, hoy cogería la misma.
    

martes, 29 de mayo de 2012

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.

Uso de las TIC en el aula:






Las tecnologías de la información y comunicación no son la solución a los problemas ni a las carencias en la educación, pero pueden ser un instrumento muy útil si se integran en las clases y se hace un buen uso de ellas. El maestro debe conocer estos recursos, y es interesante que se preocupe por aprender y ser competente en su uso.
Hoy en día la función del maestro no es meramente enseñar. Un niño puede aprender mucho si, por ejemplo, se le deja un ordenador durante una semana. Pero, es inevitable que este niño acceda a todo tipo de información. El maestro de hoy, debe orientar,ensañar al alumno a moverse por la red de un modo seguro. Eso sí, para poder enseñar y ayudar a otros, es imprescindible haberse formado antes.

lunes, 28 de mayo de 2012

Para saber más...

¿La intención es lo que cuenta?


Por intentarlo que no quede, eso piensan algunos.
Yo suelo no entrar demasiado al trapo, me mantengo bastante al margen de cualquier protesta. Tal vez sea cobardía por mi parte; pero para revindicar, protestar, atacar y proponer cambios, se tiene que primero conocer y después pensar, pensar tanto como se necesite y entonces mover ficha, pero solo entonces.



Instantes

La escuela de ayer.




Esta foto la he "cogido" del blog:  http://laescueladeayer.blogspot.com.es/.  El objetivo de este blog es mostrar fotos de escuelas de hace 30, 40 y 50 años. 
       
Entré en él por casualidad, simplemente por curiosearlo, y me gustó. Empecé a ver todas y cada una de las fotos, todas tienen "algo". Es cierto, que estas fotos, no me despiertan recuerdos sobre mi escuela o sobre mi infancia, pero me gustan. Me imagino cómo  me podría sentir si me viera en una de esas fotos, o si viera a algún compañero...

Si alguien tiene tiempo y ganas, le recomiendo que lo visite.











domingo, 27 de mayo de 2012

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.

Unidades didácticas.


         Los grupos, que eligieron elaborar una unidad didáctica, expusieron su proyecto al profesor y al resto de compañeros, durante las dos últimas clases.
Las exposiciones no fueron ni muy breves ni muy largas y, en general, supieron adaptar los contenidos al nivel de la clase.
Todas ellas coincidieron en que la aplicación  del currículum oficial se hiciera de un modo integral y no compartimentado por materias, de manera que todas las asignaturas estaban relacionadas entre si y compartían un mismo sentido.
No ocurrió lo mismo con la forma de evaluar. Cada grupo explicó, después de explicar en qué consistía su unidad didáctica, cómo se evaluaría al alumnado; algunos justificaron el porqué, otros simplemente describieron en que consistiría ese proceso de evaluación.

      De acuerdo con Carles, considero que: lo complicado de evaluar no es la evaluación en si misma, sino asignar a esa valoración una nota numérica. Posiblemente haya alumnos que tengan una misma nota y, sin embargo; si se hiciera una entrevista al maestro y se  analizara la evolución a lo largo del curso escolar de cada uno de los dos niños, habría bastantes diferencias. ¿Entonces, qué se debe hacer?, ¿qué es más justo?, ¿cómo saber que se califica de forma correcta?


        No hay un único método o una única forma posible de hacer las cosas. No hay nada que se deba hacer o no hacer. Es el maestro el que tiene que organizarse y planificarse su modo de evaluar, y tener claros sus criterios.
    Por otra parte, pensar que tu criterio es justo y el de otro maestro no, es un error. Posiblemente los dos sean "justos", solo que tenéis distintas maneras de traducir vuestras valoraciones y evaluaciones en calificaciones concretas.
       Es importante que cuando el maestro evalúa "abra su mente", se cuestione si su modo de evaluar es útil, si le sirve a él, si beneficia a sus alumnos... Para que esto sea posible hay que posibilitar el cambio y probar nuevas formas. Alguien que desde el primer día que da clase establezca unos criterios de evaluación y no los cambie, está estancado, no mejora y no acepta otro modo de valorar. Alguien que busca nuevas formas y que intenta contemplar las cosas desde distintos ángulos, quizá no califique siempre de forma correcta, pero permitiendo el cambio y aceptando sus posibles errores y otras formas, va por buen camino.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.

Formación permanente.
           
           Como una gota de agua de un río que nunca deja de fluir, que poco a poco se desplaza. Lo quiera o no, es inevitable su movimiento, su cambio de posición. Unas veces se mueve más rápido, otras lo hace más lento, pero siempre avanza.
           Aprender y adquirir unos conocimientos, en una fase del proceso de formación, no debe ser una excusa para estancarse, para protegerse del cambio. Acabar el Grado de Maestro en educación, primaria o infantil, no significa que estés formado. Es cierto que has adquirido una serie de competencias y estás más capacitado para ejercer la labor de maestro que posiblemente antes de empezar el grado, pero todavía queda mucho camino. Siempre queda mucho camino.
           Sí, siempre queda mucho camino, sobre todo en aquellos casos en los que no hay meta. ¿Qué meta puede tener un docente si cada alumno, cada situación y cada contexto son únicos? 
           El maestro no puede tener un objetivo estanco y una meta rígida en su cabeza. Tiene que tener la capacidad de adaptarse a los cambios, de aportar a cada alumno aquello que le sirva y le enseñe. Para lograr esto, se necesita ser un profesional activo, que lea, indague, dialogue con sus compañeros y pruebe cosas nuevas; que se dedique a su trabajo y se implique en él. 

           Se necesita ser una gota que no se quede estancada en un meandro, y que poco a poco se va achicando y consumiendo por el paso del tiempo. Se necesita ser una gota que quiera llegar al mar, y una vez en él no se canse de viajar.

lunes, 21 de mayo de 2012

Para saber más...


      Tras leer este artículo de opinión no he podido evitar sentirme impotente y ligeramente enfadada... 
      Señores, no vamos por buen camino, pero habrá que adaptarse a la situación presente.


Objetivo: la promoción y el desarrollo individual.
Meta: la persona perfecta siempre eficaz.



El papel de la educación en la promoción del desarrollo individual

Patricia Cabrera. Orientadora Laboral de Sanromán Consultoría y Formación (Madrid)
30/04/2012
En los tiempos que vivimos, tanto los países como las empresas deben lidiar con el cese o ajuste de sus plantillas. Para ser competitivos demandan a sus empleados una mayor preparación y una alta capacidad de adaptación. Por otro lado, la falta de motivación y vinculación de los jóvenes escolares, reflejo de cierta desconexión con el sistema educativo y con el mundo real, hace que padres y educadores se encuentren ante la ardua misión de involucrarlos en el proceso de enseñanza.

El aprendizaje se ha erigido, hoy más que nunca, en una herramienta básica para la capacitación de las personas a todos los niveles y en todas las edades.  La formación continua constituye un instrumento clave para estimular el crecimiento económico, combatir el desempleo y restaurar el posicionamiento de las empresas.  Por su parte, el sistema educativo debe asegurar que los alumnos alcanzan un nivel alto y general de conocimientos que les facilite incorporarse con éxito al mercado laboral.

Es importante que los profesionales de la educación rediseñemos en profundidad el conocimiento y las competencias que queremos transmitir, que las comuniquemos a través del proceso mismo de instrucción, que demos un sentido más global a los aprendizajes y los incorporemos a las demandas reales del mundo laboral. Ésta es una tarea compleja pero muy motivadora.

Ya en 1993 Jacques Delors resaltó el papel de la educación en la promoción del desarrollo individual y comunitario y en la mitigación de problemas sociales como el abandono escolar o la exclusión social y económica. En su informe Growth, competitiveness, employment. The challenges and ways forward into the 21st century, identificó varios ámbitos de actividad ocupacional a los que denominó "yacimientos de empleo" destinados a satisfacer nuevas necesidades sociales.

Analizando el mercado laboral español a través de las ofertas publicadas por el Servicio Público de Empleo Estatal, se puede confirmar la necesidad de ser más competitivo a nivel nacional e internacional. La mayoría de ofertas disponibles requieren dotes comerciales, dominio de idiomas, experiencia en tecnologías de información y comunicación (TIC), así como conocimientos técnicos específicos de distintos ámbitos como el industrial y el sanitario.

El sistema educativo español está reaccionado ante estas demandas incorporando mejoras en los centros escolares. Por ejemplo, para el desarrollo de competencias lingüísticas: dotándoles de laboratorios de idiomas, impartiendo algunas asignaturas del plan de estudios en inglés, incorporando el estudio de un segundo idioma. En el área de las TIC, introduciendo programas y aplicaciones pedagógicas de calidad, facilitando el uso de aulas informáticas y el acceso gratuito a Internet  y, en algunos centros, utilizando pizarras electrónicas y tabletas.

Asimismo, los sistemas públicos de empleo están incorporando programas de formación mixta con prácticas laborales para facilitar la transición de la vida educativa a la laboral, como los talleres de empleo, las escuelas taller o las casas de oficio.

Parece lógico que para estar a la altura de estas demandas los profesionales de la educación, además de poseer un amplio conocimiento técnico, incorporemos las nuevas tecnologías y el dominio de otros idiomas para fomentar el aprendizaje y la colaboración de los alumnos.

Tomando como referencia la Red de Información Ocupacional O*NET1, entre las competencias básicas de los profesionales del ámbito de la educación destacarían las estrategias de aprendizaje, la escucha activa, la capacidad de expresarse de forma oral y escrita, la instrucción, el pensamiento crítico, la coordinación, supervisión y orientación, la toma de decisiones y la perspicacia social.

Además de las competencias específicas de cada sector de actividad, existen una serie de competencias profesionales transversales que son transferibles de una a otra profesión y, por tanto, de gran valor a la hora de flexibilizar el mercado de trabajo. Entre las más importantes destacaría la creatividad o innovación, el trabajo en equipo, la resolución de problemas y gestión del tiempo, el razonamiento deductivo e inductivo, la memoria y autoevaluación, la capacidad de diagnosticar y proponer mejoras a todos los niveles, la autonomía, independencia y análisis. 


Pero de todo lo nombrado anteriormente, el componente que considero más importante en educación es su papel transformador de conductas y actitudes. Sólo con unas dosis adecuadas de motivación y dedicación conseguimos mejoras tangibles en nuestros alumnos.



domingo, 20 de mayo de 2012

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.

¿Desde la escuela se puede cambiar el mundo?


     En clase se puso un documental ("canviar l'escola amb Freinet")  del cual había que extraer las ideas importantes o al menos reflexionar sobre lo que habíamos visto y qué era lo que el vídeo nos había sugerido.


     Lo cierto es que el vídeo no me gustó demasiado. Encontré el documental bastante ideal, bastante ilusorio. Como proyecto me pareció extraordinario, pero no creo que su aplicación en la práctica, hoy por hoy, sea viable y efectiva. Es cierto que se debe luchar por cambiar la concepción actual del profesorado, y de la educación. Se deben contemplan otras alternativas de hacer las cosas, es necesario abrir el abanico de posibilidades, y es necesario cambiar de rumbo. Pero, hay que caminar con los pies en el suelo, se debe tener cuidado con lo que se dice y lo que se defiende, especialmente en un tema como la educación, ya que nos afecta a todos, seamos alumnos, padres, docentes, o políticos.


      El título de la entrada es la síntesis que extraigo del documental, de alguna manera, podría llamarse la tesis. Yo no creo que desde la escuela se pueda cambiar el mundo, hace falta mucho más que cuatro profesores comprometidos con el cambio. Hace falta mucho más que querer para poder, sin embargo, no niego que querer sea un requisito imprescindible para el cambio.

     Realmente no tengo una opinión sólida sobre este tema, todavía tengo que pensar y reflexionar mucho sobre esta cuestión. Hay una cosa que sí que tengo clara. Muchas veces nos empeñamos en cambiar, deshacer lo que hay para hacer otra cosa sin haber dedicado suficiente tiempo a pensar qué hacer. Muchas veces hay que parar, tomar conciencia de la situación y entonces actuar. Pero, nosotros no paramos directamente actuamos, no hay tiempo de parar y claro, así nos va.

Maestros y escuelas, escuelas y maestros

El Grupo


     Una clase está compuesta por un determinado número de alumnos que no tienen porque tener necesariamente relación entre ellos fuera de ella. Sin embargo, todos se identifican con su clase, todos saben que pertenecen a la clase de los osos, o a 3ºA y no a cualquier otra clase del centro. Los individuos establecen relaciones con otros individuos de manera que se forman grupos. Las personas comparten gustos, aficiones, modos de ver y de hacer las cosas y se unen. Los niños después de la clase van al parque y se juntan con aquellos con los que se divierten más. 


     Una situación hipotética, pero perfectamente real:


     Pedro y Juan van juntos a clase. Se sientan juntos y muchas veces cuando hay que hacer algún trabajo por parejas se ponen juntos. Pedro, es un alumno bastante constante y trabajador, sin embargo, Juan es más despistado y no trabaja demasiado. Pedro es un niño bastante sedentario al que le gusta mucho leer. En el recreo suele entretenerse con cualquier libro que se lleve de su casa, o hablando con los monitores, o con cualquier otro alumno del centro. Juan desea que llegue la hora del patio para poder jugar a fútbol, es un "culo de mal asiento" que no aguanta más de media hora quieto. 
     Pedro y Juan no son amigos, cada uno tiene su grupo de amigos con el que comparte sus intereses y aficiones, sin embargo, los dos son compañeros y se complementan juntos en clase. Los dos saben que fuera de la escuela poco tienen en común, sin embargo, trabajando juntos en clase se ayudan mutuamente.


    Cuando eres pequeño existe una estrecha relación entre amigo y compañero (tus amigos son tus compañeros de clase). A medida que se crece estás diferencias se perciben con mayor claridad. No es extraño escuchar a alguien que diga: "Sí, es muy maja, trabajo con ella fenomenal, la verdad es que nos complementamos estupendamente. Debería llamarla y quedar con ella fuera de clase, pero..."


    El grupo-clase tiene características comunes a cualquier otro grupo, pero también tiene algunas diferencias que, especialmente, el maestro tiene que tener en cuenta a la hora de tratar y relacionarse con sus alumnos.



Instantes



      Todos tenemos un poco de los dos personajes protagonistas de esta película. Todos hemos establecido vínculos tan fuertes alguna vez con alguien. Todos hemos sentido que nos faltaba algo y finalmente conseguíamos estar  en paz. Todos hemos recordado alguna situación del pasado, nos hemos emocionado y hemos llorado de alegría al recordarla. Todos hemos aprendido de quien nos ha enseñado, al mismo tiempo que aquel que nos enseñaba también aprendía de nosotros...

miércoles, 16 de mayo de 2012

Instantes


¿Lo que aprenden los niños es lo que el maestro quiere enseñar?


           Esta pregunta no puede responderse con un sí o con un no. Tampoco hay una única explicación válida posible, pueden haber centenares de respuestas distintas, todas ellas ciertas o posibles.

Los niños aprenden, eso es innegable, pero aprenden lo que aprenden. Pensar que das una clase, y que veinticinco niños reciben la información y perciben tu comportamiento del mismo modo que te has propuesto es cuanto menos ilusorio. En primer lugar, porque de cómo el maestro piensa que da la clase a cómo la da hay diferencias. En segundo lugar, porque de cómo el maestro piensa que los alumnos viven y aprenden en al aula a cómo lo hacen también hay diferencias. En tercer lugar, porque de lo que piensan los alumnos que han aprendido a lo que han aprendido hay diferencias.  Por último, porque de lo que los alumnos creen que quiere transmitir el profesor a lo que realmente el profesor quiere transmitir y/o transmite a los alumnos hay también diferencias.
           
           Lo que pretendo explicar es que es muy complicado saber que es lo que piensa e interpreta el otro, y que todas las interpretaciones son subjetivas y están distorsionadas. Cada uno tiene un contexto y una personalidad y por lo tanto cada uno interpreta la realidad de un modo. Evidentemente, no puedes pensar cada vez que dices o haces algo en: ¿cómo lo han interpretado?, ¿qué han entendido?, ¿he transmitido realmente lo que quiero?..., pero sí que hay que tenerlo en cuenta y partir siempre desde la subjetividad y la posibilidad de cambio.

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.


El currículum II

     Ya le dediqué una entrada al currículum, pero es un tema importante en el que considero que es importante profundizar un poco más.
La definición y los tipos de currículum los comenté en otra entrada, por lo que en esta me centraré en sus niveles de concreción y en las distintas secuencias didácticas que  pueden llevar a cabo  los profesores.

     El currículum se concreta a nivel: estatal (autonómico), a nivel de centro educativo y a nivel de aula. El Primer nivel, es el marco general que se concreta en las comunidades autónomas. En este nivel se homologan los contenidos básicos de primaria de todo el estado. El segundo nivel, son los programas curriculares de cada centro educativo (PECs), en los que se concretan según el centro y las clases, los contenidos y los programas (siempre cumpliendo los contenidos básicos determinados a nivel estatal). El tercer nivel, es el aula. Es en este tercer nivel, en el cual el maestro tiene libertad para elaborar su programación de aula y decidir cómo y cuándo aplica los contenidos básicos, teniendo en cuanta las variables de espacio, tiempo y posibilidades del centro.

     El currículum se puede aplicar de o bien, de manera integrada o bien, de manera compartimentada. según la concepción del currículum de cada profesor y de cómo lo quiera transmitir a sus alumnos empleará un tipo de metodologías u otro. Las metodologías tradicional y tecnológica aplican el currículum de un modo más compartimentado por áreas, mientras que la aplicación del currículum por proyectos lo aplicaría de un modo más integral.

    Actualmente en las clases de infantil se aplican mucho metodologías integrales y se trabaja con los alumnos por proyectos, sin delimitar estrictamente los contenidos por temas y  áreas. En primaria, a medida que se asciende de curso, se van aplicando metodologías más tradicionales. Creo que un objetivo que se podría tener en mente es cómo poder aplicar los contenidos básicos, durante toda la primaria, de un modo global.

domingo, 29 de abril de 2012

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.

Contacto.


Una clase diferente sin power point, sin papel y lápiz y sin apuntes. Movemos las mesas y las sillas con el objetivo de dejar espacio libre, de estar todos juntos, de vernos...


Las primeras actividades no me remueven nada; intento pensar como un niño de primaria, intento entender qué puede suponer para él este tipo de actividades. Los niños disfrutan haciendo este tipo de juegos. Les gusta hacer filas, ordenarse por altura o por edad. También les gusta clasificar y ubicarse en un lugar dentro del grupo, saber quiénes comparten gustos o características similares y quiénes no.
Estas prácticas las considero interesantes para fomentar la socialización  con la gente del grupo, sobre todo al principio, cuando todavía no te conoces mucho y no has formado ya tu propio grupo dentro del grupo.


El segundo tipo de actividades que hacemos en clase son de expresión. Hablar con el compañero para que nos conozca, contarle lo que nos gusta y lo que no; y valorarnos a nosotros mismos y al resto. Supongo que a un niño estas actividades no le suponen un gran esfuerzo. Pocas veces los niños tan pequeños tienen reparo en decir lo que piensan de ellos mismos y de sus compañeros. Esto nos cuesta más a nosotros. Conforme se crece se dejan de expresar los sentimientos personales a este nivel. Digamos que no es importante que la persona se desarrolle emocionalmente en la escuela, no es necesario para su vida, o para su éxito académico. Es una lástima porque de este modo llegas a los veinte años, te dicen que pienses una cualidad positiva tuya y de la persona que tienes delante de ti, y no solo te pones nerviosa, porque te incomoda la situación, sino que además no consigues encontrar estas cualidades.


El tercer tipo de actividades que hacemos son de confianza. Fiarte del otro. Estas actividades me gustan y no me cuesta hacerlas. Las considero positivas porque te obligan a romper rigideces mentales. Si tu no ves, pero tienes a alguien detrás que te indica el camino no te queda otra que confiar en aquel que temporalmente se ha convertido en tu ojos.







domingo, 25 de marzo de 2012

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.

El libro de texto


      Me pregunto cómo se estudiaba antes cuando no había un libro de texto para cada materia, cuando no había un cuadernillo de actividades correspondiente a cada libro de texto.
      
      Actualmente los libros de texto aportan muchos datos, mucha información, pero cada vez el alumno aprende menos y está menos interesado en conocer y saber. En primer lugar, porque el libro de texto tiene un temario determinado, que se tiene que dar en clase, se tiene que aprender. Pero, como alumno, no se te permite profundizar en aquellos contenidos que te parecen interesantes, pues una vez dado un tema hay que pasar al siguiente, de lo contrario no se consigue acabar el temario, y el temario hay que acabarlo. El resultado final es que sabes de “todo” sin saber de nada. Por ejemplo, en castellano: identificas las obras con sus autores y sabes que pretendía transmitir el autor con esa obra (porque el libro de texto explica su sentido), pero ¿quién se preocupa de leer verdaderamente esas obras? Nadie las lee. Se leen resúmenes, o párrafos de texto que explican el argumento de la obra, o qué pretendía el autor al escribir determinado fragmento de una de sus obras, pero las obras no se leen. En segundo lugar, el libro de texto es muy poco atractivo para el alumno. El alumno no siente que está aprendiendo, siente que tiene la obligación de saberse los temas del libro para aprobar los exámenes. La única meta, el objetivo principal es hacer bien el examen... Tienen suerte los que son espabilados y listos y son “ buenos alumnos”. Aquellos a los que los cuesta se los descalifica y se los compara con los otros... 


      No voy a negar que el libro de texto es útil, creo que cualquier profesor debería tener varios, de distintos años y editoriales, para poder organizarse las clases, para poder enseñar y motivar a sus alumnos, para que a los niños les llene y guste verdaderamente lo que están aprendiendo. Pero hay que saber hacer buen uso de este material. Lo cierto es que me indigna que haya un libro de texto del profesor en el que se le explica al profesor cómo debe dar la clase, qué actividades complementarias debe proponer a sus alumnos o qué sugerencias debe darles cuando hacen las actividades. ¿El maestro no sabe?, ¿hay que explicarle cómo debe dar la clase? Por favor.

martes, 13 de marzo de 2012

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.

El currículum 

         El currículum es un proyecto selectivo de la cultura. En cada curso los alumnos deben adquirir una serie de conocimientos. Estos contenidos que deben adquirir configuran el currículum. Pero, no solo conforman este currículum los contenidos sino también la forma de impartirlos. Por otra parte, el currículum es explicito y oculto. El mencionado anteriormente, es decir, qué es lo que se enseña y cómo se enseña es el currículum explícito. El currículum oculto son todos los aprendizajes, intencionados o no, que adquieren los estudiantes pero que no figuran en el currículum oficial. 
        Como futura maestra considero importante ser consciente de qué es lo que se les enseña a los alumnos y cómo, pues todo influye. En primer lugar, porque así se es consciente de que es lo que se enseña y que es lo que se quiere enseñar. En segundo lugar, porque el problema es que no lo podemos controlar todo, y  enseñamos y aprendemos muchas cosas que ignoramos que estamos aprendiendo.

Maestros y escuelas, escuelas y maestros.

Contradicciones. 


          En la escuela, al igual que en la sociedad, existen contradicciones. De hecho la escuela es una especie de micro sociedad: es suficiente contemplar, durante una semana, la “vida” de una clase para entender cómo funciona. En la clase está el niño listo, el constante y trabajador, el revoltoso, el problemático, el tonto, el hablador… Podría seguir escribiendo perfiles de alumnos y no acabaría, y ese no es el objetivo de la entrada. Lo que quiero decir es que todos tienen su “lugar” asignado.
          En la sociedad pasa lo mismo, todo funciona: el rico es rico, el pobre es pobre, el espabilado es espabilado... y cada uno sabe muy bien qué lugar ocupa y lo acepta. (Lo acepta en el sentido de que no se rebela y de que esa situación no cambia). Desde pequeños aprendemos todos, muchos en la escuela, que hay que ayudar a los desfavorecidos, que se tiene que ser bueno y que debemos mirar por el bien común y no a nuestro ombligo. En definitiva, tenemos que ser solidarios y “buenas personas”. Si esa fuera la realidad no habría clases sociales, ni se premiaría la rapidez y efectividad de unos y se desprestigiaría la lentitud y torpeza de otros. Tampoco habría competitividad ni envidias. Existirían diferencias, pues cada uno es como es, pero estas no se juzgarían, sencillamente se aceptarían. No habría miedo a “no tener”, pues todos “tendríamos”. No tendría más prestigio social ser médico que ser albañil. El problema es que evidentemente eso no es así. Cada uno tiene lo que tiene y nadie está dispuesto a perder. Es algo que asimilamos desde pequeños y que se transmite de generación en generación, cada uno cuida de lo suyo, de su familia, lo que le pase al vecino no importa, ya se apañará él. Por eso la sociedad es como es. La solidaridad es perfecta en la teoría pero un fracaso en la práctica. Por eso la escuela es como es, y su función compensatoria es perfecta en la teoría pero fracasa en la práctica. Fracasa porque tenemos interiorizados otros valores que no son los que defendemos.

domingo, 12 de febrero de 2012

Instantes




Maestros y escuelas, escuelas y maestros


Diferentes maestros, diferentes racionalidades.

Las escuelas pueden contemplarse desde diferentes perspectivas (técnica, práctica y crítica). Desde la primera, las escuelas son contempladas como realidades objetivas que se pueden analizar científicamente y los maestros como técnicos que aplican el currículum sin cuestionárselo. Desde la segunda, las escuelas son contempladas como espacios de vida y la reflexión del profesor predomina sobre la acción, no existen técnicas universales, sino diferentes formas de hacer frente a las distintas situaciones. Desde la tercera, las escuelas se conciben como lugares de transformación social. Los profesores deben comprometerse a transformar la sociedad desde la escuela y no ha reproducirla con los valores de la cultura dominante.

Personalmente, hoy por hoy, contemplo las escuelas desde una perspectiva práctica. La realidad para mí es sujetiva pues lo que para uno es de un modo para otro es de un modo distinto, más cuando se trata de personas, sentimientos, pensamientos, culturas, conductas...
No concibo a los maestros como simples mecánicos que tengan que aplicar distintos métodos para enseñar a sus alumnos, tampoco como responsables de una transformación social. Pienso que los profesores tienen que conocer el contexto de sus escuelas para poder entender su funcionamiento y trabajar en ellas.




¿Para qué sirve la escuela?

         “Para aprender”. Fue lo que me contestó mi primo pequeño (cinco años) cuando se lo pregunté hace un par de días. A su respuesta yo contesté con otra pregunta: “para aprender qué?”, él me dijo: “pues cosas: se leer y contar hasta números muy grandes”, yo le dije: “qué bien ¿no?”, y él me contestó: “sí porque encima puedo jugar al fútbol en el patio que en casa mamá no me deja”.


         No creo que la escuela tenga una única función, una de ellas, evidentemente, es para aprender, pero de nuevo repito la pregunta: “para aprender qué?” No solo se aprende lo que se enseña en clase. No solo se aprende a leer y a escribir. Se aprenden cosas que no se explican, de las que no te examinan , pero que necesitas saber (aprender) para poder convivir en tu sociedad. En la escuela aprendes que formas parte de una clase, que hay que portarse de un determinado modo para que te digan que te portas bien, que tienes que hacer los ejercicios pronto para no llevarte deberes a casa, que hasta que no es la hora del patio no se come o se juega, que no puedes ponerte a correr por el pasillo...

Maestros y escuelas, escuelas y maestos


La primera clase de didáctica fue bastante peculiar.
En primer lugar, el profesor dejó sobre las mesas distintas fotografías pegadas a cartulinas de colores. Cada uno de los alumnos debía escoger una que le gustara y explicarle a un compañero por qué había cogido esa fotografía y por qué había decidido estudiar magisterio. Después este compañero debía comunicarle estos motivos al resto de la clase. Esta actividad habría sido de gran ayuda a principio de curso ya que habría permitido si no conocer, como mínimo, saber que personas forman parte de una misma clase. A pesar de todo me pareció una manera curiosa de empezar el cuatrimestre.
En segundo lugar, el profesor explicó la dinámica  y evaluación de la asignatura.
En tercer lugar, se habló de la didáctica (cómo definirla, posibles enfoques, preguntas a las cuales responde...) y de los maestros (distintas formas de ejercer la profesión...).



Creo que recuerdo a todos los maestros que he tenido y sí, es cierto, ninguno ha ejercido su función docente del mismo modo que otro. Cada uno ha dado clase a su manera. Precisamente creo que eso es lo que permite que hoy los recuerde, si todos hubieran dado las clases del mismo modo, no identificaría a cada uno con unas conductas concretas o con una forma determinada de hacer las cosas.
Me acuerdo especialmente de mi primera profesora, solo me dio clase un año porque era mayor y se jubiló al año siguiente. No recuerdo qué era lo que hacíamos en clase, era muy pequeña, pero si que recuerdo que le tenía cierto respeto, nunca le dieron pena mis lloros por no querer entrar en clase, porque sabía que estaba fingiendo, ni tampoco me permitió infringir sus normas, porque sabía que bastaba que ella dijera que había que hacer un tipo de actividad para yo querer hacer otra distinta... Yo era lista y rebelde, pero ella, bastante más lista que yo, me cortó las alas.
Actualmente me cruzo con ella a veces por la calle, la miro pero no me reconoce, lo cierto es que no me importa, se que tiene un buen recuerdo de aquel curso.
Hay que ver como pasa el tiempo y como crecemos todos...

sábado, 11 de febrero de 2012

¿Por qué este blog?


He creado este blog porque es una herramienta de trabajo precisa y original para el desarrollo asignatura de didáctica general.

En las entradas: maestros y escuelas, escuelas y maestros, escribiré sobre los temas tratados en clase. Describiré brevemente en que ha consistido cada sesión y aportaré una reflexión personal relacionada con el tema(s) trabajado(s).
En las entradas: para saber más, subiré noticias que considere importantes. Mi intención es que la mayor parte de estas estén relacionadas con la sociedad actual, la educación, la enseñanza, los maestros...
En las entradas: instantes, escribiré ideas, pensamientos, reflexiones y opiniones personales que no estén, necesariamente, relacionadas con la asignatura de didáctica y puede que tampoco lo estén con la función docente. Lo que pretendo con este tipo de entradas es simplemente compartir opiniones y curiosidades con aquellos que visiten el blog.